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Relata tu experiencia con la ansiedad

Moderadores: LuisCortes, Rampage

 #6233  por Diamonds
 Lun, 14 Jul 2014, 13:09
Hola amigos. Les voy a contar cómo empecé a tener ansiedad y ataques de pánico.
Yo tenía 16 años y acababa de entrar a la preparatoria. Para mí, al principio era un cambio que había estado esperando con ansias. Quería conocer a otras personas, quería triunfar, quería crecer, quería muchas cosas. Sin embargo, al poco tiempo me di cuenta de que la preparatoria era lo peor. No me llevaba bien con mis nuevas amigas, me despertaba a las cinco de la mañana y de todos modos llegaba tarde a clases por culpa del autobús que siempre pasaba lleno o tardaba un siglo, también empecé a tener problemas con matemáticas. Antes yo lo llevaba bien pero de repente mis calificaciones bajaron muchísimo. Supongo que tenía estrés y no me daba cuenta, como a muchos nos ha pasado (me imagino).
Mi vida había cambiado muchísimo. Yo había sido una persona muy feliz, que le gustaba llegar a la escuela y platicar con sus amigas, salir con ellas, no tenía ningún problema. Extraño aquellos tiempos.
El asunto es que ese estrés en la preparatoria se convirtió en una bola de nieve hasta que llegó un día en el que fui a ver una película de terror que trataba de torturas y me dio tanto miedo que me salí a la calle en donde tuve mi primer ataque de pánico. Yo estaba asustada, pensando que me iba a dar un ataque cardíaco porque siendo la primera vez que me ocurría lo de la taquicardia, sudoración excesiva y demás, mi mente empezó a pensar en cosas malas. Yo no sabía de la ansiedad.
Pensé que la situación iba a pasar. Pero no fue así, porque luego, cuando pensé que ya lo había superado, me subí a un autobús que iba demasiado rápido y de nuevo tuve otro ataque de pánico pero más intenso que el primero. Me quería bajar y caminar los kilómetros que faltaran para llegar a casa, nada me importaba más que bajarme. Y lo hice, me bajé, obligué a mi mamá a subirnos a otro bus y fue el mismo caso. Este bus iba lento pero yo ya estaba traumada y empecé a suplicarle a mi mamá que nos bajáramos, pero ella no me hizo caso y tuve que aguantarme los peores veinte minutos. Mi mamá me hizo limpias de huevo, me pasó limones (ella cree en feng shui y que hay que limpiar el aura, cosas así). La verdad es que estaba tan desesperada que me dejé que me pusiera cualquier cosa. Luego me acosté en mi cama envuelta en cobertores, me puse guantes y traté de dormirme porque después del ataque de pánico me sentí... Drenada. Como si hubiera corrido por horas. Ni siquiera tenía hambre.
Pasaron los días y yo tenía miedo de volver a perder el control. Día tras día luché para subirme al bus, llegar a la escuela y regresar a casa sana y salva. Poco a poco logré tener confianza de nuevo, sin embargo, mis amigas querían salir que al cine, que a no se dónde y yo tenía miedo porque ellos querían películas de terror y a mí me daban pánico. ¿Qué hice?
Empecé a inventar pretextos. No se imaginan cuántas cosas me inventé para no ir a esas salidas. Yo creía que en mi casa estaría a salvo y así fue por un largo tiempo, pero en lugar de ayudarme, perjudiqué el asunto pues me estaba aislando de las personas, me encerré más y más en mí misma hasta que mis pensamientos se apoderaron de mí.
Llegó un momento en que decidí que no iba a poder más con la situación y decidí salirme de la escuela porque sabía que no podía decirles más mentiras a mis amigas para no salir con ellas, creí que lo que yo necesitaba era un descanso de todo ese estrés. Les mentí a mis padres diciéndoles que me habían expulsado por haber reprobado un examen. Me costó que me lo creyeran pero al final logré mi cometido. Luego me inscribí a una preparatoria abierta y me funcionó bien, aunque me ponía nerviosa antes del examen, pero con mis altas y bajas me las arreglé para pasar veinte exámenes, uno cada semana (desde enero de este año).
Durante febrero estuve bastante bien, creo que ha sido el mejor mes del año. Iba en los autobuses y me sentía tranquila. También llevaba música, libros para distraerme pero hubo un momento en el que ya no necesité nada de eso. Yo estaba bien. Hacía mis actividades y me sentía relajada, aunque todavía tenía cierto temor a cosas como por ejemplo: ir al cine, ver películas de acción o dramáticas. Salía a la calle lo justo, pero estaba feliz con mi avance.
Pero la ansiedad y los ataques de pánico volvieron de un día a otro. En mayo estuve muy mal. Una fila en el banco me causaba nervios irracionales, ir en taxi por cinco minutos me desesperaba. A la última semana de mayo mejoré bastante, pero al meterme a un cine y ver una película, el miedo se apoderó de mí (era como si estuviera de nuevo mirando una película de terror, los ruidos fuertes me asustaban, los efectos y las escenas de acción también). Y desde el 31 de mayo empeoré. Junio, debió haber sido un mes perfecto porque celebré mi cumpleaños 18, pero no fue así. En el mero día yo estaba muy mal pero ante los ojos de mi madre yo fingía lo contrario. No me gustaba dar problemas, siempre me dije que resolvería mis cosas por mí misma ya que lo mío no es dar lástima, detesto eso.
Pero desde junio mi condición se agravó porque me sentía intranquila. Era estar sentada en la cama mirando una serie de televisión y luego sentir unas terribles ganas de salirme de la casa e irme a cualquier lado. Empecé a sentir punzadas en mi pecho y me costaba respirar. En ese momento decidí que no iba a poder yo sola y le dije a mi madre lo que me había callado por un año y ocho meses. Ella me intentó calmar, pero luego me regañó diciendo que tenía que controlarme, que hiciera de mi parte.
Estuve tomando agua y caminando en círculos por media hora hasta que me tranquilicé. Luego tuve que jugar Monopoli con mi hermanito para distraer mi mente. Al cabo lo logré y me fui a dormir, pero al día siguiente la intranquilidad volvió de la nada por la tarde y tuve que pasearme por toda la casa, cubriéndome los oídos, contando en mi mente, tratando de enfocarme en cosas bonitas. Mamá me decía de cosas y mi desesperación se incrementaba. Yo entiendo que a ella no le gusta verme así, pero no es algo que yo pudiera controlar. No era algo que yo hacía por gusto. Creo que ustedes entenderán a lo que me refiero.
Luego de ese ataque de pánico, me las arreglé para cambiar mi rutina diaria de poco en poco. Me levantaba a las seis (no puedo dormir más, no sé que pasa, aunque yo lo intente), veía una serie de televisión por la mañana, desayunaba, volvía a acostarme y a mirar la televisión, luego la hora del almuerzo era una pesadilla. Tenía miedo de salir a la calle a comprar en una cocina económica que estaba a tres calles, pero intentándolo todos los días lo superé. Luego me dio pánico entrar al baño. El acto de que el agua cayera sobre mí me hacía sentir que me ahogaba. Cinco minutos ahí era un martirio para mí. Todos los días apenas me lavaba lo necesario, pero de poco en poco he mejorado. Me iba a dormir a las seis de la tarde. ¿Por qué? porque sentía que cuando dormía mi cuerpo se relajaba, yo dejaba de pensar y todo estaba mejor. Quería que los días pasaran rápido. Sin embargo, despertarme era volver a la pesadilla y repetir mi rutina.
Dos semanas más tarde, estaba mirando la televisión cuando de repente pasó un anuncio de una película de miedo psicológico que iban a pasar. Ahora evito ese canal por temor a que se repita el anuncio. El asunto es que trataba de canibalismo y al día siguiente cuando vi mi plato de comida mi mente me puso cosas horribles, pero al cabo de tres días me dije: “Aprende a distinguir lo que es real y lo que no lo es. Lo que es real es que si no comes, porque te da asco imaginarte cosas en tu plato, te puede pasar algo. En cambio ese estúpido anuncio solo es una película en la que les pagaron a actores para angustiar a la gente”.
Lo superé en cinco días, pero durante el proceso lloré, me deprimí, me desesperé. Incluso pensé por una fracción de segundo en el suicidio o simplemente dejar que la situación me consumiera. Pero de inmediato eliminé esa imagen de mi mente. Yo ya había luchado por tener amigos, tener una familia, tener buenas calificaciones, ser una buena persona. Yo quería seguir viviendo, disfrutar de lo que el mundo ofrece, cumplir mis sueños, llegar a crecer, casarme, adoptar hijos (no quiero tener biológicos), llegar a tener una vida plena, larga y feliz. Esto me animó un poco y me dio fuerzas.
Poco después entró una fobia al parálisis facial. Tenía miedo de que se me entumeciera la cara, ni idea de donde saqué esto. Incluso sentía la cara adormecida. El asunto es que de allí pasó a otra cosa hasta que dejé de comer porque no podía tragar. (Nunca he sufrido de anorexia, siempre he comido bien). Con el temor, apenas comía una manzana y un yogurt en todo el maldito día porque la garganta la sentía cerrada. Me daba muchísima hambre pero tenía miedo. Mamá me llevó al doctor y dijo que tenía los cornetes de la nariz inflamados y un poquito roja la garganta. Me tomé los medicamentos que me dieron y me sentí mejor pero todavía tenía pánico de tragar.
Un día me desesperó no poder tomar agua así que tuve ataque de ansiedad, como tener miedo de algo pero no saber de qué. Fui al doctor, me comprobaron la presión, latidos del corazón, respiración y dijeron que todo estaba bien, pero yo seguía sintiéndome mal.
Entonces empecé a adelgazar (yo soy delgada de por sí y por más que como no engordo mucho), pero me desesperó verme a mí misma y notar mis huesos y brazos delgado como palillos. Incluso unas amigas me lo dijeron y me dije a mí misma: “Tienes miedo de morir ahogada pero te estás matando de poco en poco al no comer”.
A la par, se presentó un miedo a los truenos porque estamos en época de que llueve en las tardes en mi ciudad y lo que hago es esconderme en los cobertores y cubrir mis oídos. (yo jamás había tenido miedo de esto).
Así que busqué en internet ayuda para superar estos miedos y encontré que alguien sugirió que le pidiéramos ayuda a Dios. Y lo hice. Le rezo todos los días, le pido que me apoye, que me dé fortaleza, que libere mi mente de todos esos pensamientos oscuros y siento mucha paz durante que hablo con él.
Yo también haré de mi parte intentando cambiar mi modo de pensar y estoy buscando ayuda psicológica porque necesito hablar con alguien que pueda entender mi situación y desahogarme. Aunque mi madre se niega a llevarme porque cree que yo debo de sanarme solita y tiene razón pero no está de más recibir apoyo de alguien.
Y bueno amigos...
Es así como un año y nueve meses de mi vida ha sido absorbido por este padecimiento, pero no voy a rendirme. Todos los días son difíciles, pero he estado avanzando de poquito en poquito, luchando, no por sobrevivir (esto significaría conformarte), sino por superar definitivamente esta mala racha.
Agradezco si leyeron mi historia.
Les aconsejo rezarle a Dios también, no se imaginan la paz y tranquilidad que siento al hablarle. Y no pierdan la esperanza!!!!
Besos y saludos a todos.
 #6234  por melimar
 Lun, 14 Jul 2014, 15:39
Hola
Mi historia es que un dia me tome un jugo d parcha y me bajo la presión, mi presion es baja regularmente pero siempre me sentía bien, al tomar el jugo Pirri de parcha me dio un f fuerte mareo, me sentí horrible, luego me dio otro y otro y casi me desplomo, tuve que ir a salsa de emergencias, me encontraron la presión baja, luego supe que la presión me bajó por el jugo de Pacha. Aquí comenzó mi terrible absurdas y ataques de pánico, no salía de los hospitales pues me daban mareos y pensaba que me estaba bajando la presión, un día abre tanta ansiedad me bajo el azúcar emocionalmente y pensé que era diabética, no sabía que estaba pasando por ataques de pánico y ansiedad y me vi muy mal. No quería salir a ningún sitio pues me comenzaba a marear y tenía que salir corriendo, entre los síntomas que experimente están:mareos, cambio de olfato, dolor fuerte en oídos muy muy fuerte, dolor cuello al punto que casi me desplomaba, taquicardia, dolor brazo izquierdo, falta aire, muchas gases, picadas corazón, vista borrosa, miedo a salir, no poder hablar con personas pues me daba mucha ansiedad y mareos, diarreas, dolor estómago super fuerte, náuseas, despersonalizacion y desrealizacion, hacia las cosas de la casa y atendía mis hijos pero no me sentía yo, mi mente estaba no se donde, falta de apetito, se me olvidaba las cosas, etc, etc, etc. Creo que e tenido todos los síntomas. Traté con medicina natural, te de tilo, etc etc tome 5htp y eso si me ayudó mucho con los dolores de cabeza y cuello pero sufrí un ataque de panico conduciendo y me dio un mareo q daño todo el proceso del 5htp, los dolores no regresaron pero si los mareos y me comenzó a afectar en mi trabajo, mis jefes me dieron una oportunidad y me dijeron que fuera a un psiquiatra, muy bueno el psiquiatra le expliqué todo y le dije que no me gustaba la medicina química pero en fin me recetó .50 de klonopin 1 vez al día, me a ayudado bastante, llevo 1 mes tomandolas, aún sigue un poco de ansiedad pero los ataques de pánico han bajado bastante. A todos eso me e refugiado en Dios y en el e puesto mi confianza para que todo salga bien y quede sana, no a sido fácil, tengo dos nenes pequeños que se pasan peleando y pidiendo cosas, aveces se enferman y no puedo dormir bien y bueno no es fácil pero se que Dios me dará mi sanación chino me lo prometio. Ya salgo a hacer mis cosas aunque me de un poco de miedo, comparto con mi familia y puedo hablar con las personas y no me mareo. Una de las cosas que más me a ayudado es esta página de vive sin ansiedad, veo veo los videos y leo los testimonios y eso para mi a sido una bendición, uno va a psiquiatras o psicólogos y no explican nada de lo que explica Erik. Suerte y bendiciones. No es fácil pero ya sabes que somos muchos los que vamos en este barco y aquí estamos para darnos apoyo por que la verdad a mi nadie me entiende, mucho menos mi residuo. Por eso me refugio en Dios, solo el sabe cuántas lágrimas e derramado, de una vida normal pasar a esto a sido muy fuerte. Suerte, no estás solo. Pir las llagas de cristo hemos sido sanados. No puedo dejar de recomendar las predicas del hno Neil Velez y los mdj NY, y su página www.porsusllagas.com es esperanza es lo que más fuerzas me a dado. Me gustaria saber si tienes whats App para poder escribirnos y desahogarnos.