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Relata tu experiencia con la ansiedad

Moderadores: LuisCortes, Rampage

 #7830  por Frag
 Dom, 07 Dic 2014, 02:20
Buenas, encontré este foro gracias a un vídeo de Youtube sobre la ansiedad, e inmediatamente decidí crearme esta cuenta.
Antes que nada me gustaría aclarar que actualmente llevo ya un tiempo sin tener crisis de ansiedad ni ataques de pánico, y lo he ido superando sin ningún tratamiento ni ningún tipo de consulta, solo con mucha paciencia y aprendiendo a conocerme a mi mismo. Más que nada vengo a animaros a los que aún creéis que esto es para siempre y que no tiene solución, aunque si bien es cierto que hablo con mucho respeto sobre el tema porque aún en momentos puntuales siento cierta ansiedad, aunque ya mucho más controlada.

Veréis, todo empezó en marzo-abril de este mismo año, teniendo la misma edad que tengo actualmente: 18 años. Cursaba segundo de bachillerato y como la mayoría sabéis es un curso bastante estresante, sobre todo para gente con personalidades como la mía que se toman muy en serio el tema de los estudios y del futuro profesional. Coincidió con varias cosas que me fueron pasando. En esos meses yo mantenía una relación con una chica dos años mayor que yo, que por su personalidad, sin darme cuenta, me agobiaba muchísimo, me quería solo para ella y absorbía todo mi tiempo libre. Además, las peleas habían empezado a ser habituales y lo peor es que luego me hacía sentir mal a mi como si la culpa de nuestros problemas fuese solo mía. He de añadir que encima ese mes tuvo un retraso de dos semanas que me hizo creer durante algunos días que iba a ser papá con 18 años y sentí un enorme apuro, me agobié muchísimo porque no podía estudiar concentrado entre nuestras peleas, el pensar que podría haber quedado embarazada, el cómo contárselo a mis padres,... yo lo veía como si me estuviese arruinando mi juventud (es mi personalidad, qué le voy a hacer, me suelo poner en lo peor). Y para mal de males, me rompí un dedo de la mano en un partido de futbol, con lo que me escayolaron el brazo derecho (soy diestro) y no podía escribir. Resumiendo, mi fuga de escape a todas estas comeduras de cabeza era el hacer deporte, el fútbol, pero ahora me había quedado sin poder hacer deporte, sin poder estudiar concentrado ni tampoco podía hacer los exámenes escritos, y los exámenes orales nunca se me dieron bien, por los nervios. Fue una bola de nieve que fui creando con todo el tiempo que en mi cabeza me iba reproduciendo mis propios problemas y no era capaz de ver nada positivo a aquella etapa en mi vida. Me sentía un "desgraciado". Esto me fue ahogando poco a poco y en ese instante no me di cuenta, pero fui acumulando estrés, nerviosismos, le daba vueltas a todas estas cosas durante más tiempo del que debería, y al final me acabó pasando factura.

Así llegó un día en el que decidí que necesitaba hacer deporte. Necesitaba desahogarme y para alguien acostumbrado a estar continuamente en activo, haciendo deporte, corriendo, jugando a futbol, gimnasio... estar parado y con todo eso dando vueltas en mi cabeza me hizo llegar a un punto de saturación máxima. Así, que un día, con mi brazo escayolado, trate de hacer algo de deporte en casa, algunos ejercicios. Pero no podía, y dejé mis penosos intentos de mantenerme en forma estando "manco". Me frustré.
Esa noche, recuerdo que me tumbé de costado, ya para dormir, y estaba apagando la lampara de la mesita de noche cuando noté un latido diferente al resto. Fue un latido muy fuerte que de repente pareció parar mi ritmo cardíaco y al instante siguiente proseguir con él pero de una forma que iba en aumento tanto en intensidad como en velocidad de los latidos. Sentí una opresión en el pecho y una sensación parecida al dolor, justamente en la zona del corazón. Creí, literalmente, que me iba a dar algo en el corazón. Y ese miedo de creer que me iba a pasar algo, hacía que cada vez latiera más fuerte, respirara más rápido, y sintiese una especie de mareo. Intenté jugar con mi respiración buscando calmarme y traté de no darle importancia y dormirme. Pero me costó muchísimo. Finalmente, y tras bastantes minutos buscando cómo relajarme lo conseguí.
Y creyendo que aquella sensación tan horrorosa se quedaría en aquella noche y nada más, al día siguiente me levanté y os cuento qué me pasó. Resulta que al levantarme me levanté bien, diría que incluso me sentía descansado, pero tan solo fueron unos segundos. Los mismos en los que al despertar recordé lo que me había pasado la noche anterior. Y fue instantáneo. Tal como pensaba en ese dolor en el pecho de la noche anterior comencé a palpitar muy fuerte. Intenté ir al baño, vestirme, desayunar... sin darle importancia, pero me sentía mareado, con opresión y dolor en el pecho, y me daba miedo volver a sentir como que el corazón se me paraba en uno de esos latidos que después me han dicho que son "arritmias" causadas por la misma ansiedad. Tuve que dejar el desayuno en la mes y me tumbé en la cama. Fue tumbarme y noté otro de esos latidos, y entonces todo mi cuerpo comenzó a temblar. Mis padres estaban en la cocina ajenos a todo y yo empecé a pensar que me moría y que mis padres ni se estaban enterando de mi situación. Me puso en un estado de nerviosismo que cada vez iba a más y no me veía con el valor de controlarlo. Tuve un auténtico ataque de pánico y miraba el suelo de mi habitación rezando para que esa sensación pasará pero lo único que hacía era aumentar. Me dolía el pecho con cada latido. No quería asustar a mi padre pero lo acabé llamando. Vino para ver que me pasaba y me encontró tumbado en la cama temblando, literalmente. Estaba temblando y sudando, sin poder parar de temblar. Mis piernas se movían solas y parecía estar mi cuerpo entero tiritando. Mi padre no se asustó y solo me dijo que eran nervios, se sentó en la cama y me calmó. Me dijo que no me pasaría nada.
Aquella mañana me quedé en casa, y pasé todo el día tumbado. Y desde ese día, pasé una semana entera en la que había veces que ni iba al instituto porque me daba miedo que me diese uno de esos ataques allí y me fuese a morir (porque yo pensaba que uno de esos ataques acabarían conmigo, aunque suene fuerte, es así). Intentaba pensar por qué de repente me pasaba eso, eso de no moverme del sofá o la cama y solo encontrarme bien mientras dormía. Intentaba no pensar pero cuanto mas lo intentaba mas pensaba. Yo miraba a mis amigos de clase y me decía, porque ellos están tan bien y yo estoy aquí tratando de estar tranquilo como puedo pero sabiendo que realmente por dentro tenía un miedo enorme a que volviese a sentir esa sensación tan desagradable, esa sensación de que me faltaba el aire, de que no latía bien mi corazón...
Yo que siempre había sido un chico deportista, que me sentía fuerte... Pues por aquellos meses comencé a sentirme frágil, y eso me angustiaba porque no me había sentido así nunca. Me sentía diferente al resto, como si fuese el más débil, como si cualquier susto o situación más engorrosa pudiese provocarme un ataque de nuevo. Empalidecí muchísimo y cada vez comía menos. Perdí el apetito y con ello perdí más kilos, si ya de por si estaba delgado. Mi aspecto empeoró y pasé si no fueron los peores uno de los peores meses de mi vida, porque llegó el momento en que ya no recordaba lo que era despertar sin sentir ese miedo, esa angustia por tener que afrontar un día creyendo que en cualquier momento me iba a dar un ataque al corazón. Sinceramente, yo pensaba que me iba a acabar muriendo. Tanto es así, que decidí ir al médico. El médico me hizo un chequeo rápido y me dijo que no me preocupase, que l que le contaba era tan solo estrés. Yo salí de la consulta más relajado pero esa misma noche volví a tener un ataque de esos como el de la primera vez y pensé que quizás el médico no me había hecho las pruebas pertinentes y que quizás tenía una enfermedad de corazón pero él no la había detectado.
En fin, sintetizando un poco. Estuve desde marzo a junio con esa angustia y esa ansiedad persistente que no se iba. Dejé de hacer deporte porque me daba miedo hacer cualquier ejercicio físico, ya que al latirme más rápido el corazón mientras me ejercitaba me hacia recordar a los ataques de ansiedad y a sus síntoma (una respiración mas acelerada y unos latidos más fuertes). Y visité muchas páginas web, y quise saber si había gente como yo y me alegré al leer ciertos casos y no sentirme como el único "frágil", como el raro. Nunca quise tomármelo como si estuviese enfermo mentalmente, porque yo no me veía así, solo que había creado un miedo, una ILUSIÓN que yo sentía como real y me producía esa reacción en mi cuerpo. Cuando me informé sobre qué era la ansiedad, y vi que es una mera respuesta en mi cuerpo, decidí que ya estaba bien, que necesitaba volver a vivir la vida como antes, y me armé de voluntad y dejé de refugiarme en casa.
Mi relación con la chica de la que os hablé se acabó, y el periodo le llegó gracias a Dios con lo cual eso me relajó. Me quitaron el yeso del brazo justo antes de selectividad y aunque tardé algunas semanas más después de que me lo quitarán, poco a poco me atreví a volver a hacer deporte. Y, por cierto, os aconsejo muchísimo dar paseos. Dando paseos alrededor de mi barrio conseguía relajarme y poco a poco iba caminando más lejos, auto-convenciéndome de que no me pasaba nada y perdiendo ese miedo a que me diesen ataques en mitad de la calle o un sitio lejos de mi casa. Al fin y al cabo, el corazón nos late deprisa y todo eso porque nuestro cuerpo entiende que hay un peligro y se prepara para salir a correr, para huir. Lo que tenemos que hacer es cuando nos pase esto relajarnos y no darle importancia. Yo acabé por querer que me diera ansiedad, porque así tenía una oportunidad más para saber cómo controlarla. Y tras muchos ataques fui conociéndome a mi mismo y sabiendo cómo tenía que actuar para que cada vez me dieron menos ataques de ansiedad y de menor intensidad. Como os decía, poco a poco fui haciendo ejercicio, volví a salir de discotecas (a las que había dejado de ir también con mi primer ataque de pánico-ansiedad del que os he hablado) y por fin acabé selectividad.
Al empezar el verano y relajarme verdaderamente mi estado mental mejoró muchísimo y noté un cambio positivo a mejor. Otra vez comencé a despertarme sin ningún tipo de miedos y comencé a ser feliz de nuevo.
Tanto me relajé, que recuerdo que a mitad de verano, en una botellódromo y estando bebiendo me dio una especie de crisis otra vez. Volví a sentir esa ansiedad. Dejé inmediatamente de beber y me separé de todo el mundo buscando un poco de tranquilidad y tomar el aire. Volví a pensar que me podría pasar algo y comencé a agobiarme y a empeorar pero de repente me dije "eh, eh, que tú esto ya sabes lo qué. No te va a pasar nada, tranquilo, relájate, estás con amigos, es verano, hace una noche cojonuda y todo está perfecto. Respira hondo, relájate que esto se te pasa enseguida, que es solo una ilusión, no es nada del corazón ni nada grave". Y así, me relajé y volví con mis amigos a pasármelo bien.
Y por eso os digo, que hay veces que me pasan cosas así. En un concierto estando con toda la gente me pasó y tuve que salirme de la muchedumbre, la semana antes de irme a estudiar fuera también tuve algunas crisis, cuando retomé el gimnasio, levantando pesas o cogiendo la bici también, pero poco a poco me fui conociendo y sobre todo, AFRONTANDO MIS MIEDOS, sin tomar ninguna pastilla, solo conmigo mismo, lo he ido superando. Y ya no tengo miedo, os lo aseguro. Soy tremendamente feliz y aunque no descarto que alguna que otra vez vuelve a sentir ciertos sintomas propios de la ansiedad, ya no es como antes y me lo tomo con naturalidad sabiendo que cada vez la ansiedad irá desapareiedo más conforme menos lo pienso. Esto me ha hecho más fuerte, y todos los que sufrimos ansiedad no somos frágiles, al contrario. Joder, pensádlo, cada día nuestro cuerpo cree enfrentarse a peligros y cada día los superamos. Luchamos contra nosotros mismos en una guerra ilusoria que se da dentro de nuestra mente. ¡Dejemos de luchar contra algo que no existe!
Yo también pensaba que esto era para siempre, que no sabría como acabar con la ansiedad, pero se puede, os aseguro que se puede, aunque penséis que vuestro caso es diferente, aunque os sentáis más débiles, aunque creáis que no hay salida, si la hay, y si no, al tiempo.
No sé si alguien leerá semejante parrafada, pero si alguien lo lee y le sirve de ayuda, el tiempo que he invertido en escribir esto habrá estado totalmente rentabilizado.

Un saludo, y ya sabéis, el poder de nosotros mismos solo está en nosotros mismos. ¡Hoy es un buen día para dejar la ansiedad atrás!
 #8234  por Betty2
 Dom, 04 Ene 2015, 03:50
Frag escribió:Buenas, encontré este foro gracias a un vídeo de Youtube sobre la ansiedad, e inmediatamente decidí crearme esta cuenta.
Antes que nada me gustaría aclarar que actualmente llevo ya un tiempo sin tener crisis de ansiedad ni ataques de pánico, y lo he ido superando sin ningún tratamiento ni ningún tipo de consulta, solo con mucha paciencia y aprendiendo a conocerme a mi mismo. Más que nada vengo a animaros a los que aún creéis que esto es para siempre y que no tiene solución, aunque si bien es cierto que hablo con mucho respeto sobre el tema porque aún en momentos puntuales siento cierta ansiedad, aunque ya mucho más controlada.

Veréis, todo empezó en marzo-abril de este mismo año, teniendo la misma edad que tengo actualmente: 18 años. Cursaba segundo de bachillerato y como la mayoría sabéis es un curso bastante estresante, sobre todo para gente con personalidades como la mía que se toman muy en serio el tema de los estudios y del futuro profesional. Coincidió con varias cosas que me fueron pasando. En esos meses yo mantenía una relación con una chica dos años mayor que yo, que por su personalidad, sin darme cuenta, me agobiaba muchísimo, me quería solo para ella y absorbía todo mi tiempo libre. Además, las peleas habían empezado a ser habituales y lo peor es que luego me hacía sentir mal a mi como si la culpa de nuestros problemas fuese solo mía. He de añadir que encima ese mes tuvo un retraso de dos semanas que me hizo creer durante algunos días que iba a ser papá con 18 años y sentí un enorme apuro, me agobié muchísimo porque no podía estudiar concentrado entre nuestras peleas, el pensar que podría haber quedado embarazada, el cómo contárselo a mis padres,... yo lo veía como si me estuviese arruinando mi juventud (es mi personalidad, qué le voy a hacer, me suelo poner en lo peor). Y para mal de males, me rompí un dedo de la mano en un partido de futbol, con lo que me escayolaron el brazo derecho (soy diestro) y no podía escribir. Resumiendo, mi fuga de escape a todas estas comeduras de cabeza era el hacer deporte, el fútbol, pero ahora me había quedado sin poder hacer deporte, sin poder estudiar concentrado ni tampoco podía hacer los exámenes escritos, y los exámenes orales nunca se me dieron bien, por los nervios. Fue una bola de nieve que fui creando con todo el tiempo que en mi cabeza me iba reproduciendo mis propios problemas y no era capaz de ver nada positivo a aquella etapa en mi vida. Me sentía un "desgraciado". Esto me fue ahogando poco a poco y en ese instante no me di cuenta, pero fui acumulando estrés, nerviosismos, le daba vueltas a todas estas cosas durante más tiempo del que debería, y al final me acabó pasando factura.

Así llegó un día en el que decidí que necesitaba hacer deporte. Necesitaba desahogarme y para alguien acostumbrado a estar continuamente en activo, haciendo deporte, corriendo, jugando a futbol, gimnasio... estar parado y con todo eso dando vueltas en mi cabeza me hizo llegar a un punto de saturación máxima. Así, que un día, con mi brazo escayolado, trate de hacer algo de deporte en casa, algunos ejercicios. Pero no podía, y dejé mis penosos intentos de mantenerme en forma estando "manco". Me frustré.
Esa noche, recuerdo que me tumbé de costado, ya para dormir, y estaba apagando la lampara de la mesita de noche cuando noté un latido diferente al resto. Fue un latido muy fuerte que de repente pareció parar mi ritmo cardíaco y al instante siguiente proseguir con él pero de una forma que iba en aumento tanto en intensidad como en velocidad de los latidos. Sentí una opresión en el pecho y una sensación parecida al dolor, justamente en la zona del corazón. Creí, literalmente, que me iba a dar algo en el corazón. Y ese miedo de creer que me iba a pasar algo, hacía que cada vez latiera más fuerte, respirara más rápido, y sintiese una especie de mareo. Intenté jugar con mi respiración buscando calmarme y traté de no darle importancia y dormirme. Pero me costó muchísimo. Finalmente, y tras bastantes minutos buscando cómo relajarme lo conseguí.
Y creyendo que aquella sensación tan horrorosa se quedaría en aquella noche y nada más, al día siguiente me levanté y os cuento qué me pasó. Resulta que al levantarme me levanté bien, diría que incluso me sentía descansado, pero tan solo fueron unos segundos. Los mismos en los que al despertar recordé lo que me había pasado la noche anterior. Y fue instantáneo. Tal como pensaba en ese dolor en el pecho de la noche anterior comencé a palpitar muy fuerte. Intenté ir al baño, vestirme, desayunar... sin darle importancia, pero me sentía mareado, con opresión y dolor en el pecho, y me daba miedo volver a sentir como que el corazón se me paraba en uno de esos latidos que después me han dicho que son "arritmias" causadas por la misma ansiedad. Tuve que dejar el desayuno en la mes y me tumbé en la cama. Fue tumbarme y noté otro de esos latidos, y entonces todo mi cuerpo comenzó a temblar. Mis padres estaban en la cocina ajenos a todo y yo empecé a pensar que me moría y que mis padres ni se estaban enterando de mi situación. Me puso en un estado de nerviosismo que cada vez iba a más y no me veía con el valor de controlarlo. Tuve un auténtico ataque de pánico y miraba el suelo de mi habitación rezando para que esa sensación pasará pero lo único que hacía era aumentar. Me dolía el pecho con cada latido. No quería asustar a mi padre pero lo acabé llamando. Vino para ver que me pasaba y me encontró tumbado en la cama temblando, literalmente. Estaba temblando y sudando, sin poder parar de temblar. Mis piernas se movían solas y parecía estar mi cuerpo entero tiritando. Mi padre no se asustó y solo me dijo que eran nervios, se sentó en la cama y me calmó. Me dijo que no me pasaría nada.
Aquella mañana me quedé en casa, y pasé todo el día tumbado. Y desde ese día, pasé una semana entera en la que había veces que ni iba al instituto porque me daba miedo que me diese uno de esos ataques allí y me fuese a morir (porque yo pensaba que uno de esos ataques acabarían conmigo, aunque suene fuerte, es así). Intentaba pensar por qué de repente me pasaba eso, eso de no moverme del sofá o la cama y solo encontrarme bien mientras dormía. Intentaba no pensar pero cuanto mas lo intentaba mas pensaba. Yo miraba a mis amigos de clase y me decía, porque ellos están tan bien y yo estoy aquí tratando de estar tranquilo como puedo pero sabiendo que realmente por dentro tenía un miedo enorme a que volviese a sentir esa sensación tan desagradable, esa sensación de que me faltaba el aire, de que no latía bien mi corazón...
Yo que siempre había sido un chico deportista, que me sentía fuerte... Pues por aquellos meses comencé a sentirme frágil, y eso me angustiaba porque no me había sentido así nunca. Me sentía diferente al resto, como si fuese el más débil, como si cualquier susto o situación más engorrosa pudiese provocarme un ataque de nuevo. Empalidecí muchísimo y cada vez comía menos. Perdí el apetito y con ello perdí más kilos, si ya de por si estaba delgado. Mi aspecto empeoró y pasé si no fueron los peores uno de los peores meses de mi vida, porque llegó el momento en que ya no recordaba lo que era despertar sin sentir ese miedo, esa angustia por tener que afrontar un día creyendo que en cualquier momento me iba a dar un ataque al corazón. Sinceramente, yo pensaba que me iba a acabar muriendo. Tanto es así, que decidí ir al médico. El médico me hizo un chequeo rápido y me dijo que no me preocupase, que l que le contaba era tan solo estrés. Yo salí de la consulta más relajado pero esa misma noche volví a tener un ataque de esos como el de la primera vez y pensé que quizás el médico no me había hecho las pruebas pertinentes y que quizás tenía una enfermedad de corazón pero él no la había detectado.
En fin, sintetizando un poco. Estuve desde marzo a junio con esa angustia y esa ansiedad persistente que no se iba. Dejé de hacer deporte porque me daba miedo hacer cualquier ejercicio físico, ya que al latirme más rápido el corazón mientras me ejercitaba me hacia recordar a los ataques de ansiedad y a sus síntoma (una respiración mas acelerada y unos latidos más fuertes). Y visité muchas páginas web, y quise saber si había gente como yo y me alegré al leer ciertos casos y no sentirme como el único "frágil", como el raro. Nunca quise tomármelo como si estuviese enfermo mentalmente, porque yo no me veía así, solo que había creado un miedo, una ILUSIÓN que yo sentía como real y me producía esa reacción en mi cuerpo. Cuando me informé sobre qué era la ansiedad, y vi que es una mera respuesta en mi cuerpo, decidí que ya estaba bien, que necesitaba volver a vivir la vida como antes, y me armé de voluntad y dejé de refugiarme en casa.
Mi relación con la chica de la que os hablé se acabó, y el periodo le llegó gracias a Dios con lo cual eso me relajó. Me quitaron el yeso del brazo justo antes de selectividad y aunque tardé algunas semanas más después de que me lo quitarán, poco a poco me atreví a volver a hacer deporte. Y, por cierto, os aconsejo muchísimo dar paseos. Dando paseos alrededor de mi barrio conseguía relajarme y poco a poco iba caminando más lejos, auto-convenciéndome de que no me pasaba nada y perdiendo ese miedo a que me diesen ataques en mitad de la calle o un sitio lejos de mi casa. Al fin y al cabo, el corazón nos late deprisa y todo eso porque nuestro cuerpo entiende que hay un peligro y se prepara para salir a correr, para huir. Lo que tenemos que hacer es cuando nos pase esto relajarnos y no darle importancia. Yo acabé por querer que me diera ansiedad, porque así tenía una oportunidad más para saber cómo controlarla. Y tras muchos ataques fui conociéndome a mi mismo y sabiendo cómo tenía que actuar para que cada vez me dieron menos ataques de ansiedad y de menor intensidad. Como os decía, poco a poco fui haciendo ejercicio, volví a salir de discotecas (a las que había dejado de ir también con mi primer ataque de pánico-ansiedad del que os he hablado) y por fin acabé selectividad.
Al empezar el verano y relajarme verdaderamente mi estado mental mejoró muchísimo y noté un cambio positivo a mejor. Otra vez comencé a despertarme sin ningún tipo de miedos y comencé a ser feliz de nuevo.
Tanto me relajé, que recuerdo que a mitad de verano, en una botellódromo y estando bebiendo me dio una especie de crisis otra vez. Volví a sentir esa ansiedad. Dejé inmediatamente de beber y me separé de todo el mundo buscando un poco de tranquilidad y tomar el aire. Volví a pensar que me podría pasar algo y comencé a agobiarme y a empeorar pero de repente me dije "eh, eh, que tú esto ya sabes lo qué. No te va a pasar nada, tranquilo, relájate, estás con amigos, es verano, hace una noche cojonuda y todo está perfecto. Respira hondo, relájate que esto se te pasa enseguida, que es solo una ilusión, no es nada del corazón ni nada grave". Y así, me relajé y volví con mis amigos a pasármelo bien.
Y por eso os digo, que hay veces que me pasan cosas así. En un concierto estando con toda la gente me pasó y tuve que salirme de la muchedumbre, la semana antes de irme a estudiar fuera también tuve algunas crisis, cuando retomé el gimnasio, levantando pesas o cogiendo la bici también, pero poco a poco me fui conociendo y sobre todo, AFRONTANDO MIS MIEDOS, sin tomar ninguna pastilla, solo conmigo mismo, lo he ido superando. Y ya no tengo miedo, os lo aseguro. Soy tremendamente feliz y aunque no descarto que alguna que otra vez vuelve a sentir ciertos sintomas propios de la ansiedad, ya no es como antes y me lo tomo con naturalidad sabiendo que cada vez la ansiedad irá desapareiedo más conforme menos lo pienso. Esto me ha hecho más fuerte, y todos los que sufrimos ansiedad no somos frágiles, al contrario. Joder, pensádlo, cada día nuestro cuerpo cree enfrentarse a peligros y cada día los superamos. Luchamos contra nosotros mismos en una guerra ilusoria que se da dentro de nuestra mente. ¡Dejemos de luchar contra algo que no existe!
Yo también pensaba que esto era para siempre, que no sabría como acabar con la ansiedad, pero se puede, os aseguro que se puede, aunque penséis que vuestro caso es diferente, aunque os sentáis más débiles, aunque creáis que no hay salida, si la hay, y si no, al tiempo.
No sé si alguien leerá semejante parrafada, pero si alguien lo lee y le sirve de ayuda, el tiempo que he invertido en escribir esto habrá estado totalmente rentabilizado.

Un saludo, y ya sabéis, el poder de nosotros mismos solo está en nosotros mismos. ¡Hoy es un buen día para dejar la ansiedad atrás!



Hola!!!
pues la verdad te felicito porque x fuerza de voluntad propia y sin ayuda de doctores,pastillas y métodos que muchas veces nos hacen gastar dinero has encontrado la manera de ir saliendo de esta pesadilla.
Yo llevo 18 años con ansiedad tomando medicinas y creo q las he probado todas, a tal punto que me da miedo salir de casa sin ellas.
Espero algún día salir de esto, casarme, tener hijos, una vida feliz y plena. aunque tengo 33 años ya :(
 #8328  por Snaut
 Jue, 08 Ene 2015, 09:12
Te felicito por tres cosas :
-La primera, por haber escrito un texto tan largo.
-La segunda, que ese texto sea para AYUDAR en vez de para ser ayudado. Eso es poco común aquí (cosa comprensible, por otra parte).
-La tercera, por hacer que me sienta identificado y con algo más de esperanza.


¡Un saludo!